Los prejuicios, los estereotipos, y el alto rechazo social que hoy en día tiene que seguir soportando dificultan en gran medida la  participación en la sociedad de la comunidad gitana. La pérdida de referencias culturales y sociales claras entre la juventud gitana, afecta gravemente a la inclusión social.

 

En Ternipen abordaron aspectos que refuerzan los valores de las juventudes gitanas: la participación, el liderazgo, la interculturalidad, la diversidad y la creatividad.

 

Tenripen ha marcado un antes y un después, favoreciendo un espacio de encuentro entre jóvenes de diferentes zonas geográficas de Navarra. Ha facilitado herramientas que promueven la participación y liderazgo de la juventud gitana, dando a conocer la cultura gitana desde una perspectiva positiva en una sociedad cada vez más plural y diversa.

 

 

 

La Comunidad Gitana Navarra, la componen 8.000 personas, con realidades sociales y personales muy diferentes. Una población muy joven ya que en torno al 40% es menor de 16 años, un 50% es menor de 25 años y la edad de media es de 28 años. Esto supone que dicha comunidad está dotada de una gran fortaleza, sin embargo, esta potencialidad se ve minimizada por la proporción de personas jóvenes en situación de exclusión social, que es, en general, mayor que en el resto de la población, y que va unida a: altas tasas de analfabetismo, abandono prematuro de la escuela o asistencia discontinua, déficit de formación y/o cualificación profesional.

 

Mayores tasas de desempleo, sub-empleo o empleo sumergido, debiendo tener en cuenta, así mismo, que  las actividades que habitualmente hemos  desarrollado (recogida de residuos sólidos, venta ambulante) se encuentran en un fuerte proceso de transformación, dificultando enormemente el acceso a un empleo normalizado y no encontrando en muchos casos  una alternativa laboral.

 

 

 

 

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